jueves, 3 de febrero de 2011

LAS MARAS

Las pandillas juveniles:

Haciendo una retrospectiva nos damos cuenta que en Guatemala como en los demás países centroamericanos las pandillas juveniles vinieron a florecer en los años post-conflicto armado interno, muchas jóvenes emigraron al norte en busca del sueño americano, estando en los EEUU ingresaron a las pandillas de jóvenes latinos en los diferentes barrios adoptando como forma de vida las costumbres y tradiciones, llega el momento de la deportación de esos jóvenes a sus países de origen, transculturizando lo aprendido, a esto le agregamos hogares disueltos, madres solteras, padres alcohólicos, niños o jóvenes abandonados que dan lugar a un caldo de cultivo ideal para ingresar a las pandillas, nos damos cuenta que ese fenómeno está creciendo cada día mas, con jóvenes de menor edad y mujeres, que quieren vivir “La vida loca y los vaciles” la calle les enseña a vivir o morir cada día es una aventura en donde se la tienen que rifar para ganarse los espacios dentro de ellos, cometiendo asesinatos, robando, extorsionando y un sin fin de actos delictivos y consumiendo drogas, la participación en las peleas, y las habilidades y el valor mostrado en ellas, es decisiva para el reconocimiento social y la posición de pandilleros y mareros dentro del grupo, les dan perfil y prestigio. La filosofía de los que luchan es actuar rápida y avispadamente antes de que el otro se les adelante, y dominar la situación. También tienen buenos y malos ratos cuando los agarra la policía y van a la cárcel o los matan por delinquir, existen  mareros que tratan la manera de cambiar el pensamiento de los demás creando fuentes de trabajo en este caso el negocio que formaron era una panadería, en donde les daban trabajo por turnos haciendo pan para venderlo dentro de la comunidad, el dueño de la panadería era un marero que tenia tiempo de  estar en las pandillas y había pasado por todos los procesos establecidos, su forma de actuar y ver la vida había cambiado tratando de influir en los demás para que aprendieran un oficio y ocuparan su tiempo, las pandillas ofrecen una identidad alternativa que se apoya sobre un vocabulario, tatuajes, expresiones corporales y normas internas de comportamiento así como los ritos de iniciación, que en la mayoría de los casos interviene la muerte de personas para poder ser aceptados, hay mujeres que quedan embarazadas de pandilleros y tienen a sus hijos dentro de la organización y vemos como los niños van creciendo con ese sistema.

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